El sector atribuye el aumento a «malas políticas ganaderas» de años anteriores y a la apertura de exportaciones. Sin embargo, aseguran que las ventas se sostienen y que el consumo interno no sufrirá desabastecimiento en Navidad y Año Nuevo.
El precio de la carne volvió a calentar el bolsillo de los consumidores en la recta final del año. En los últimos 40 días, los cortes vacunos acumularon un aumento de entre el 24% y el 25%, según confirmó Fabián Caruzo, empresario del sector, en diálogo con Fénix Multiplataforma.
A pesar del salto en los mostradores, la demanda no se desplomó. «Las ventas no han bajado fuerte, aunque notamos que tenemos más clientes comprando menos cantidad de kilos», explicó el comerciante, graficando el cambio de hábito de los riojanos y de los consumidores en general, que buscan optimizar cada peso.
Las causas del aumento
Para el sector, la suba no es casualidad, sino la consecuencia de años de desinversión. «Las malas políticas ganaderas de los últimos 20 años hicieron que la población aumentara pero no la cantidad de cabezas de ganado», analizó Caruzo. A esto se suma la apertura total de exportaciones: antes se enviaba al exterior solo la vaca pesada (conserva), pero ahora los frigoríficos exportadores compiten por todo tipo de animal, presionando sobre los precios del consumo interno.
Además, factores climáticos como las inundaciones en zonas productivas ayudaron a que la hacienda se cotice firme, encareciendo la media res que llega a las carnicerías.
Pronóstico para las Fiestas y el verano
De cara a Navidad y Año Nuevo, el empresario llevó tranquilidad: «No va a faltar carne». Aseguró que las medidas del Gobierno están a tiempo para evitar desabastecimiento y que el mercado está bien provisto.
El dato más relevante para el bolsillo es la proyección a corto plazo. Caruzo anticipó que en enero podría haber una baja de precios. «Estoy prácticamente seguro de que, pasado el pico de las Fiestas, vamos a tener una novedad de baja desde enero en adelante», pronosticó, basándose en la cíclica del mercado ganadero.
Mientras tanto, el asado sigue siendo irremplazable. Aunque el consumo de cerdo y pollo creció como alternativa «para el bolsillo», la fidelidad del consumidor argentino con la carne vacuna se mantiene intacta, incluso con precios que obligan a achicar las porciones.





