El intendente capitalizó la convocatoria masiva del evento más importante del departamento. Ante cientos de familias, exhibió sintonía con la estrategia provincial de utilizar los festivales como dique de contención social. El artista formoseño fue la carta fuerte de una noche que el oficialismo local define como una demostración de fuerza y vigencia política.
La temporada de festivales en La Rioja sumó un nuevo capítulo político, esta vez en el norte de la provincia. Antonio Sotomayor, intendente de San Blas de los Sauces, convirtió la Fiesta Provincial del Turismo en su propia plataforma de posicionamiento. Lejos de la austeridad que imponen los números macroeconómicos de la provincia, el jefe comunal apostó fuerte a la contratación de figuras nacionales para garantizar la masividad y mostrar volumen político propio.
La noche tuvo un protagonista artístico y un beneficiario político. Mientras Lázaro Caballero desplegaba su repertorio folklórico, Sotomayor se movía en el predio validando su gestión ante la multitud. El intendente no ocultó su satisfacción por el resultado de la convocatoria, clave para medir el humor social en su distrito: «Lázaro Caballero ya está deslumbrando el escenario de nuestra Fiesta Provincial del Turismo», celebró el mandatario local en tiempo real, apropiándose del éxito del espectáculo.
La política del escenario
Para Sotomayor, la Fiesta del Turismo no es solo un evento cultural; es la herramienta central para dinamizar la economía local y fidelizar al electorado en un verano caliente por la inflación y los salarios bajos. «Estamos compartiendo junto a cientos de familias una noche muy linda», destacó el intendente, poniendo el foco en la concurrencia familiar como sello de aprobación a su administración.
La presencia de Caballero, uno de los artistas más taquilleros del circuito de festivales, revela que San Blas de los Sauces no se queda atrás en la carrera de los intendentes por ver quién monta el show más grande. Al igual que sus pares de Sanagasta o Chilecito, Sotomayor entiende que en la Rioja de 2026, la gobernabilidad también se disputa sobre las tablas de un escenario.
Un oasis en la crisis
La imagen de festejo en Los Sauces contrasta, al igual que en el resto de la provincia, con los indicadores financieros. Mientras el municipio celebra, la provincia enfrenta una caída brutal de la inversión nacional y un endeudamiento en dólares que condiciona el futuro. Sin embargo, la lógica de Sotomayor se alinea con la directriz de la Casa de las Tejas: blindar el territorio con actividad cultural y movimiento turístico para que la crisis nacional no impacte de lleno en la imagen de los jefes comunales.
Con el predio colmado y la foto del éxito bajo el brazo, Sotomayor cierra el fin de semana habiendo cumplido el objetivo: mostrarse activo, cercano y capaz de convocar multitudes, enviando un mensaje de orden y control territorial hacia la capital provincial.





