El gobernador busca recuperar iniciativa política con un despliegue de obras de infraestructura en los departamentos General Ángel Vicente Peñaloza y Castro Barros, en medio de la tensión por el financiamiento nacional.
Ricardo Quintela aceleró esta semana una agenda de cercanía en el interior provincial, en un intento por blindar su gestión frente al complejo escenario de las transferencias de capital. Bajo la premisa de «desarrollo local», el mandatario riojano desembarcó con anuncios de infraestructura y servicios básicos, áreas donde la demanda social ha crecido en los últimos meses debido a la parálisis de los fondos nacionales.
En Tama, el foco estuvo puesto en la transitabilidad urbana. Coordinadas con la Municipalidad de General Ángel Vicente Peñaloza, se pusieron en marcha tareas de bacheo en los accesos clave al Polideportivo local. Esta obra, aunque de escala municipal, es leída en la provincia como una respuesta directa a las quejas por el deterioro de la calzada en zonas de alta concurrencia deportiva y social.
Chamical: Viviendas y Salud en el centro de la escena
La gira continuó en el departamento Castro Barros, donde el gobernador se reunió con el intendente Miguel de la Vega. Allí, la agenda subió de tono con el anuncio de proyectos de mayor envergadura:
- Vivienda: Planes habitacionales para reducir el déficit en la zona.
- Salud: Obras de infraestructura para el hospital departamental, un punto crítico para la atención sanitaria del sur riojano.
- Espacios Públicos: Renovación de áreas comunes para las familias de la zona.
El trasfondo de la gestión
Este movimiento ocurre en un contexto donde el Gobierno riojano intenta compensar con recursos propios —y tras la emisión de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE)— la caída de la inversión pública federal. Mientras que el bacheo en Tama responde a una lógica de mantenimiento inmediato, la promesa de viviendas en el departamento Castro Barros apunta a sostener la paz social en distritos donde la falta de techo propio es el principal reclamo a la dirigencia.
La estrategia de Quintela es clara: territorializar la gestión. Ante el recorte de Nación, la orden a los intendentes es mostrar «obras de cercanía» y avanzar en proyectos de infraestructura básica que permitan dar respuestas concretas, alejándose momentáneamente de la confrontación discursiva para centrarse en la ejecución de obra pública, un motor que La Rioja considera vital para su economía interna.





