El vicepresidente de la Unión de Industrias Riojanas, Juan Carlos Serrano, cuestionó la política económica del Gobierno y advirtió sobre el impacto en el empleo ante la caída del consumo interno y la llegada de productos importados.
LA RIOJA.– En un escenario marcado por la caída del consumo y la apertura de las importaciones, el sector industrial riojano atraviesa uno de sus momentos más críticos. Juan Carlos Serrano, vicepresidente de la Unión de Industrias Riojanas (UNIR), advirtió sobre la parálisis productiva y cruzó con dureza las declaraciones de funcionarios nacionales que desalientan la compra de productos locales.
La situación en el Parque Industrial de La Rioja no muestra signos de mejoría. Tras meses de incertidumbre, la actividad en los principales sectores manufactureros continúa en descenso, afectada por un mercado interno que, según los referentes del área, se encuentra «totalmente caído». En diálogo con Medios Provincia, Juan Carlos Serrano analizó el complejo panorama que enfrentan las empresas locales frente a un esquema de competencia que consideran desigual.
“Seguimos todos en baja. La realidad es que el mercado interno está totalmente caído. No es tan solo en La Rioja, sino en todo el país”, sentenció Serrano. Para el dirigente fabril, el problema no radica únicamente en la falta de demanda, sino en las condiciones en que ingresan los productos extranjeros: “Están entrando muchos productos importados muy fácilmente, no tan solo de primera mano sino también de segunda mano, lo cual agrava mucho más la situación. Se consume menos y encima hay más opciones que tienen otras reglas”.
El reclamo por la igualdad de condiciones
Uno de los puntos centrales del malestar industrial reside en la carga tributaria y la falta de incentivos. Serrano enfatizó que el sector no teme a la competencia, siempre que el escenario sea equitativo. “¿Qué sería poner las mismas reglas? Entender el esquema tributario en otros países que buscan hacer lo que se llama un efecto dumping, que ingresan productos subvaluados”, explicó.
En ese sentido, comparó la realidad local con la de países vecinos: “Había un video que se había hecho viral de la diferencia impositiva entre Paraguay y Argentina. Estamos hablando de un país vecino, no de Singapur o China. Esa estructura te cambia totalmente la ecuación”. Al ser consultado sobre las posibles soluciones, fue tajante: “Sería poner aranceles a lo que viene de afuera o hacernos más competitivos a nosotros bajándonos los impuestos”.
El impacto en el empleo y el consumo
La crisis golpea con especial dureza a dos de los pilares de la economía riojana: el sector textil y la agroindustria. Según Serrano, las plantas textiles están operando a un ritmo muy reducido: “Estamos hablando entre un 40% y un 30% de ocupación de volumen productivo y no hay miras de que eso vaya a cambiar”.
La preocupación se extiende a la pérdida de puestos de trabajo, lo que genera un círculo vicioso de retracción económica. “Cada vez que un puesto de trabajo se pierde acá, una empresa factura menos y cae la coparticipación de la provincia también. Es toda una cadena que va resultando en que somos cada vez más pequeños, más pobres”, lamentó.
Cruce con el Gobierno Nacional
Serrano también se refirió a las recientes declaraciones de figuras del Ejecutivo, como el vocero Manuel Adorni y el ministro de Economía Luis Caputo. Ante la sugerencia oficial de optar por compras en el exterior si los precios locales son elevados, el dirigente calificó tales dichos como «desacertados».
“Cuando uno compra de afuera, le está pagando la mano de obra a otro país”, retrucó Serrano. Además, contrastó la política argentina con las tendencias globales: “Hoy Trump está peleando para que se produzca más en Estados Unidos. Hoy Francia está poniendo aranceles. ¿Cómo alguien puede estar en contra de que se produzca y se genere valor agregado dentro de su propio país?”.
Finalmente, el vicepresidente de UNIR expresó su pesimismo respecto al futuro inmediato si no hay un cambio de rumbo en la política industrial: “Esto viene siendo sostenido hace dos años y va a seguir siendo dos años más por lo que se ve. Se revaloriza este discurso y se chicanea a nivel de funcionarios nacionales a un sector industrial sea cual sea”.





