La asambleísta analizó las dos décadas de resistencia socioambiental y destacó el profundo «despertar de conciencia» que marcó a toda la comunidad riojana. Definió la causa como un camino político basado en el amor al territorio y advirtió que la defensa del cerro sigue firme ante los gobiernos provincial y nacional.
En el marco de las actividades conmemorativas por las dos décadas de la gesta en defensa del agua, Cecilia Matta, referente de la Asamblea por la Vida, reflexionó sobre el profundo impacto cultural y social que dejó la resistencia vecinal en la historia de la provincia. Para la activista, el mayor logro de estos 20 años fue romper con el discurso de la inevitabilidad del desarrollo extractivista y demostrar el poder de la organización comunitaria.
«Veinte años de esta lucha maravillosa implicaron, para quienes estuvimos, mucho aprendizaje y, para la comunidad, un despertar de conciencia de que sí se puede», afirmó Matta con convicción. «Sí se puede rebatir un modelo económico, político y cultural depredador si nos levantamos, si nos unimos en conciencia y si creamos comunidad. Se puede enfrentarlos y decidir de qué manera queremos vivir».
Al hacer un repaso por las vivencias compartidas en los cortes de ruta y las movilizaciones a lo largo de estas dos décadas, la asambleísta no ocultó la complejidad del proceso: «Fueron 20 años de aprendizajes, de dolores, de silencios, de gritos, de llantos, pero también de mucha alegría y de abrazos».
Un camino político y la identidad riojana
Matta rechazó la idea de que la defensa del Famatina sea un hecho aislado o meramente conservacionista, y la reivindicó como una construcción colectiva que transformó la matriz de participación ciudadana en toda la geografía provincial.
«Realmente creemos que fue un camino político, porque esto es un camino político que nos ha dejado una marca no solo a las asambleas, sino a toda la comunidad riojana. El ‘Famatina no se toca’ es un grito que hoy está en nuestros corazones como comunidad y eso lo logramos gracias a la persistencia y al amor a nuestro territorio», puntualizó.
En esa misma línea, la referente ambientalista expuso una concepción de arraigo que vincula directamente la salud de la población con el cuidado de los recursos naturales. «Logramos entender que somos la tierra y que, cuando tocan nuestra naturaleza circundante, tocan nuestros cuerpos, que son el territorio. Estamos celebrando 20 años de una lucha con el criterio de que otro mundo es posible, y no este que nos quieren instalar».
La advertencia a la Casa Rosada y a las autoridades provinciales
Hacia el final de su discurso, en una plaza colmada por vecinos y delegaciones de diferentes puntos de la región, Matta se sumó al fuerte mensaje político dirigido tanto al gobernador Ricardo Quintela como al presidente Javier Milei, en momentos donde el debate por la minería y el agua vuelve a tensar la agenda pública.
«Quintela entiende que el Famatina se defiende. Milei entiende que el Famatina se defiende», sostuvieron desde la organización. Entre los aplausos y la ovación del público presente, la militante cerró reafirmando la vigencia de la licencia social en el departamento con la histórica consigna: «¡El Famatina no se toca!».





