
El jefe de la división Alcaidía de la Unidad Regional Segunda, con asiento en Chilecito, comisario Ariel Páez, reconoció que la dependencia todavía no cuenta con un espacio adecuado para las visitas familiares de los detenidos. El funcionario, designado en el cargo hace menos de una semana, explicó además el régimen de visitas vigente y la diferencia de trato entre detenidos penales y contravencionales.
Los detenidos contravencionales y el régimen de visitas
Consultado sobre el reclamo de la abogada Soledad Varas, que había cuestionado que los detenidos por contravenciones comparten celda con detenidos por causas penales pero no acceden al mismo régimen de visitas, Páez explicó que la Alcaidía funciona con un reglamento interno que establece los días de visita —lunes, miércoles y viernes— pensado para los detenidos penales.
Según detalló, las contravenciones —por estado de ebriedad o desorden, entre otras— suelen resolverse en horas: el juez de faltas, que en cada dependencia es el propio jefe de comisaría, puede licenciar al detenido, aplicarle una multa o disponer arresto de uno a treinta días. «Esas situaciones no se dan casi nunca, pero obviamente tienen la facultad», señaló sobre esta última opción.
Páez aclaró que, al ser breve el paso habitual de un contraventor por la dependencia, esos casos no están contemplados de entrada en el horario de visitas. Sin embargo, precisó que cuando el arresto se extiende —de cinco días en adelante— la situación «se evalúa» caso por caso para habilitar el acceso familiar. Actualmente, dijo, la Alcaidía aloja a tres detenidos contravencionales sobre un total de 33 internos.
El derecho a la comunicación con un familiar
El comisario diferenció ese régimen del derecho a la comunicación inmediata con un familiar, que dijo garantizar «sí o sí» tanto para detenidos penales como contravencionales apenas se produce el arresto. «Es un derecho que está estipulado por ley», afirmó, y explicó que el aviso se hace por vía telefónica o mediante un móvil policial que se acerca al domicilio.
Sin un espacio adecuado para las visitas
Consultado sobre la falta de privacidad en las visitas, Páez admitió la limitación edilicia. La dependencia funciona en lo que eran oficinas de la excomisaría primera, reacondicionadas para alojar pabellones y celdas. «Le digo la verdad, no lo tenemos por el momento», sostuvo sobre un lugar acorde para recibir a las familias, y agregó que están buscando una alternativa.
El jefe policial señaló que incluso el personal de guardia quedó reducido a una oficina de ingreso, por lo que la jefatura debió reubicarse en el primer piso del edificio. «Se le transmitió al personal que una de las cosas principales que tenemos que tener es empatía con el familiar», planteó.
Una dependencia con más del doble de detenidos que hace una década
Páez también confirmó que hay detenidos alojados en la Alcaidía desde hace varios años, cuando deberían estar bajo la órbita del servicio penitenciario. Atribuyó la situación al «abarrotamiento» de expedientes en los juzgados de la zona, incluido el juzgado de violencia de género. «De 10 detenidos a pasar a 50, el movimiento es grande para ellos, el trabajo es arduo», dijo sobre la carga judicial.
Como referencia del crecimiento de la población carcelaria local, el comisario recordó que hace una década la dependencia mantenía entre 10 y 12 detenidos de forma habitual. Al asumir, la semana pasada, encontró 53 o 54 internos; hoy la cifra bajó a 33. Adelantó que esta semana se gestiona el traslado de dos detenidos al servicio penitenciario por disposición judicial.
La Unidad Regional Segunda, con asiento en Chilecito, tiene jurisdicción sobre la ciudad y localidades vecinas del oeste riojano.


