La siguiente entrevista de La Nación tuvo lugar en Acassuso, en la casa del ex secretario general de la presidencia de Menem.
-¿Qué cree que pensaría un lector cualquiera que ve que le hacen una nota a Alberto Kohan?
-Nunca hice nada pensando en qué dirán de mí. En la calle nunca tuve problemas y nunca tuve custodia, ni en los buenos momentos ni en los difíciles. Hay algo en la naturaleza humana. La misma gente que lo llevaba al principio en andas a Mussolini, después lo colgó de los pies en la misma plaza.
-¿Usted cree que a Menem también lo llevaron en andas y después, simbólicamente lo colgaron?
-Creo que nos vivaron y después hubo algunos que pretendieron colgarnos. Pero el balance es absolutamente favorable. Alguna vez me han insultado, pero es mucha más la gente que reacciona bien.
-¿Qué es de su vida, qué hace?
-Tuve el accidente en 2004, así que estuve con una larga rehabilitación. Mi vida hoy tiene que ver mucho más con los afectos que con las obligaciones. De trabajo, tengo relación con algunas empresas, me consultan. Creo que de política sé. He estado toda mi vida en esto.
-¿Ustedes fueron, como se dice, «neoliberales»?
-Que éramos neoliberales es un invento. ¿Qué es ser neoliberal? ¿Privatizar empresas? Muchas de esas empresas que nosotros privatizamos siguen privadas. Entonces, este gobierno. ¿Qué es? Es muy fácil poner marcas: «Éste es de izquierda, este de derecha y neoliberal». Pero nosotros fuimos pragmáticos.
-Usted tiene una frase: «El matrimonio es una cruz tan pesada que hay que llevarla entre tres. Yo pasé más noches con Menem que con mi esposa».
(Se ríe) -Sí. Yo llevo el mismo tiempo de casado que con Menem. Este año cumplo 40 años de casado. Y hace 40 que estoy con Menem.
-¿Con qué candidatos habla?
-Con todos. Quizá con el que menos diálogo tengo es con Macri, pero hablo con muchos de los que trabajan con él. También hablo con Massa, con Scioli.
-¿Les da consejos?
-Uno transmite su experiencia, transfiero tecnología, know how. Ni ellos me necesitan ni yo necesito de ellos. Por ahí nos consultan en cómo trabajar en las campañas.
-¿Y qué candidato le gusta?
-El que me devuelva el buen trato, la confianza. Massa, Macri o Scioli creo que harían un buen gobierno.
-Ustedes tuvieron muchísimas denuncias de corrupción. ¿Cuál es la diferencia entre la percepción de corrupción del menemismo y el kirchnerismo?
-Es la diferencia entre la verdad y el titular. Yo estuve 19 años investigado. Fui absuelto por unanimidad y no salió ni un titular. Si me hubieran condenado a seis meses, eso sí era una tapa de diario. No cuestiono el sistema democrático, está todo bien, la libertad de prensa…
-Hablemos de la modalidad. Se simplifica así: «En los 90 te pedían el 20. Ahora te piden acciones de la empresa o quedarse con la empresa»
-En cualquiera de los casos hay que probarlo. Lo que no se prueba es mentira, y encima es daño. Hay un sistema que tendríamos que modificar. Los funcionarios tienen que ser juzgados mientras sean gobierno. Si hay una acusación tiene que haber pruebas. Y si no las hay, tiene que haber castigo para el que acusa. En un momento debería haber algo así como un «punto final» para los funcionarios investigados.
-Lo acusaron de que entró al gobierno con una propiedad y salió con nueve, tres autos, barco y una colección de 70 armas.
-Pero yo fui sometido a 300 millones de investigaciones. ¿Es malo que a alguien se lo investigue y se lo declare inocente? Parecería que sí. Dos gobiernos peronistas, el nuestro y el de ahora, sacaron el desacato, las calumnias e injurias.
-¿A usted qué le parecería una Conadep de la corrupción?
-No hace falta esa Conadep. El que es corrupto tiene que pagar. Pero ojo, el que miente también. Cuando acusan a la política de corrupta, yo no digo que están afectando las libertades políticas. Pero si acusás al periodismo de corrupto, te dicen que afectás la libertad de prensa.
-¿Y de todo lo que se dice de Lázaro Báez?
-No creo en todo lo que leo. Creo en lo que tiene un fallo judicial.
-¿Qué piensa de lo de los holdouts?
-Este gobierno se equivoca en las formas. El trato con la justicia norteamericana no fue el indicado. La deuda externa está presente en todos los países del mundo.
-Ustedes duplicaron la deuda. Entraron con US$ 60.000 millones y salieron con US$ 120.000.
-Pero se dragaron todos los ríos, se hicieron puentes, rutas. Cuando llegamos no había luz, ni gas ni teléfono. También se usó para pagar la deuda que había dando vueltas.
-Quisiera por último hablar de su accidente.
-El arma se cayó de la pared. Estaba en una cartuchera, era un arma importante. No hay accidente inteligente: la había guardado cargada. Cuando la quise agarrar de la cartuchera, se cayó para atrás y se disparó. Yo cacé toda mi vida. Son accidentes.
-¿Y usted le da alguna otra atribución al «accidente»?
(Piensa) -Sí. El accidente también pasa cuando uno está muy agobiado por otras cosas.
-¿Y usted lo estaba en 2004?
-Y sí… Desde 2003 la cosa estaba complicada. Estaba lo del juicio que me hacían. Menem había estado preso. Era una campaña feroz. Pero ya está. Ya pasó.
-Usted dice que en ese momento de agobio…
-Sí, vos bajás las defensas. Y hay toda una psicología del trauma que tiene que ver con los estados de ánimo.
– ¿Y usted cómo estaba ahí?
-Y… mal. (Inspira hondo) Yo agradezco todos los días lo que me pasó. Estuve 20 días en coma, meses en terapia intensiva. Años con los fierros para la pierna. Yo en 2003 había tenido una crisis de fe, cuando Menem no se presenta en la segunda vuelta. Yo peleé mucho para que se presente. Pero cuando no lo hace, para mí se cierra toda una etapa.
-De modo que cuando Menem se baja, usted empieza a entender que se le termina el ciclo…
(Piensa) -Yo no entendía. De repente el espíritu de pelea que había tenido Menem ya no estaba. Y esa fue mi crisis.
-Su crisis fue cuando usted ve por primera vez en la vida a Menem no pelear.
-Exactamente. Para mí fue un golpe anímico fuertísimo. Me sentí muy deprimido. En 2003 pasó esto y en 2004 fue el accidente. Lo digo con mucha serenidad: agradezco el tiro que me pegué en el pie. Porque si no, a lo mejor me lo pegaba en la cabeza. Y a propósito. A veces la mente te juega cosas que no podés ni imaginar. El accidente me cambió las prioridades. Ya no es la política. Primero mi familia.
-Dejamos acá.
Historia clínica
Alberto Kohan
Edad: 68
Ocupación
Geólogo. Ex secretario general de la presidencia de Menem. Ex ministro de Salud y Acción Social.
Observaciones
Muy defensivo en temas de corrupción y precavido en sus opiniones políticas.





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