El Gobierno de La Rioja anunció una nueva edición del Cruce de los Andes para el próximo sábado, en recuerdo de la histórica proeza de la Expedición Auxiliadora de Zelada y Dávila.
En 1817 el riojano Nicolás Dávila y el uruguayo Francisco Zelada, encabezaran la milicia de 350 valientes en la gesta nacional encomendada por el General José de San Martín, cruzando la cadena montañosa hasta Copiapó (Chile), por el hito de Comecaballos en la Cordillera de los Andes, a más de 4800 metros sobre el nivel del mar.
Bajo un imponente escenario de cerros y montañas cubiertas de nieve eternas, el Gobierno riojano viene desarrollando esta cabalgata cuyo objetivo procura instalar en la escena nacional la revalorización de una gesta que involucro valentía y sagacidad hasta llegar a Copiapó, tal cual se inscribe en la historia.
Al igual que años anteriores, esta reedición desplegará la logística coordinada que involucrará a la Gendarmería nacional, Defensa Civil, Bomberos Voluntarios, Cuerpo Adiestramiento Policía Especial para alta montaña y personal de Salud, entre otros, y cerca de 50 vehículos.
Además de los baqueanos de la zona, que brindarán su apoyo con el aporte de los animales y su excelso conocimiento de la zona y valiosa experiencia, indispensables, para que la travesía transcurra satisfactoriamente al promediar la anteúltima semana de enero del 2015.
El programa oficial contempla la llegada de los expedicionarios al paraje cordillerano Barrancas Blancas, durante las primeras horas del 24 de enero, para luego emprender viaje hacia Comecaballos.
Allí se habrá cumplido la primera etapa del viaje en el cruce de Río Salado, y la segunda en Refugio Comecaballos, dando cumplimiento al objetivo de arribar al hito propiamente dicho, e inicio del acto protocolar que reunirá autoridades provinciales, departamentales y de la Tercera Región de Atacama.
El cruce viene realizándose verano tras verano desde 2010.
La historia.
El 12 de febrero 1817, se logra la exitosa hazaña; tomando Copiapó (Chile), la principal población norteña y el puerto de Huasco, punto donde desembarcaban los realistas que bajaban del Alto Perú.
Desde la localidad riojana de Guandacol, partieron cerca de 350 milicianos, que demoraron dos días en transitar los 160 kilómetros que los separaban del refugio de Comecaballos.
Para concretar la liberación de Chile, José de San Martín planificó la organización de seis columnas.
Las principales cruzaron por Uspallata (Mendoza) y por los Patos (San Juan). Las restantes, por otros pasos de Mendoza, San Juan y La Rioja.
De las mil ochocientas mulas, con las que contaba la provincia, en aquel entonces, novecientas se destinaron a la expedición.
Además, de los cañones que se llevaron a la misión y que en parte, se fundieron en la fábrica de pólvora de La Rioja.
Una de las dos fábricas de pólvora que había en el país, la otra estaba en Córdoba.
La crónica histórica señala que los coroneles Dávila y Zelada partieron desde Nonogasta junto a ciento cincuenta hombres, a los que se sumaron doscientos más, que concurrieron desde Los Llanos, enviados por Juan Facundo Quiroga y los doce del Ejército del Norte, aportados por Manuel Belgrano.
Los 350 milicianos carecían de preparación militar y entregaron su cuerpo a la misión.
Salieron desde Guandacol y luego de cruzar la Cordillera de Los Andes se dividieron y tomaron sus objetivos de manera simultánea. Redujeron a la guardia realista en plena Cordillera camino a Chile y liberaron Copiapó.
El gobierno de Copiapó se conformó con vecinos del lugar, y Miguel Gallo fue elegido su gobernador.
La liberación de ambos puntos, se logró sin una sola baja, ni disparar un solo tiro.





