La crisis política del PRO y la situación económica en el armado de Cambiemos

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No hay que ser demasiado adivino para decir que Cambiemos tiene una crisis política. En La Rioja, su principal socio, el PRO, está intervenido como pasa también en San Luis, siendo dos provincias controladas por el peronismo.

El sector del Presidente no encuentra el rumbo, luego de la participación activa de justicialistas no alineados a sus respectivos oficialismos en las provincias. Mauricio Macri le dio riendas sueltas a las negociaciones de Rogelio Frigerio y se complicó por el enojo radical.

El ministro del Interior cumple la función de contenedor peronistas, mientras que el jefe de Gabinete Marcos Peña lo hace con los socios naturales del gobierno nacional, la Unión Cívica Radical.

La semana que viene, la Casa Rosada prestará atención al armado en La Rioja y por eso, pueden convocar al senador nacional Julio Martínez y el intendente capitalino Alberto Paredes Urquiza. Sin embargo, ninguno de los dos quiere ser el segundo en la fórmula.

Llegarán a ese encuentro, si se concreta por las audiencias de Macri que tomaría intervención directa, con el rostro partidario macrista, el PRO, con dos intervenciones del Consejo Nacional: una en el partido de La Rioja (que presidía el diputado nacional Julio Sahad) y la otra en San Luis.

En ambos casos, designó a legisladores nacionales para que tomen las riendas en el proceso de normalización. Para San Luis, el designado es el diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Ezequiel Fernández Langan. En La Rioja, el elegido fue el diputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Marcelo Wechsler.

En el caso del PRO puntano la demora en la intervención (a punto de cumplirse un mes desde que se decidió) se debe a que el interventor no está en el país y a que el presidente del Comité Nacional, Humberto Schiavoni, prefiere que las diferencias entre los sectores internos se resuelvan por otro camino. Por lo pronto, suspendió la intervención y dejó en su cargo a Carlos “Charly” Pereira, presidente del partido puntano y director ejecutivo de ANSES San Luis.

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La ansiedad electoral se acentuará, ya que la elección presidencial de 2019 será el 27 de octubre. Descontando la eventualidad de la segunda vuelta, esa fecha se convertirá en el punto cúlmine del año electoral.

Pero, a diferencia de años anteriores, esta vez muchas provincias ya tendrá todo resuelto ya que se adelantaron los comicios en cinco distritos: Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Neuquén y San Juan. A esta lista podría sumarse un territorio clave, que podría definir la contienda nacional: la Provincia de Buenos Aires.

Entre los objetivos para estirar el calendario en las provincias, asoman dos muy claros: que la gente vote con plata en el bolsillo (más cerca de los cierres de paritarias) para evitar el desgaste —cada vez mayor— de la inflación y, sobre todo, salir de la polarización entre Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner, en caso de que la expresidenta sea candidata.

Las chances electorales del oficialismo nacional requieren de mejoras en el frente social, en el Gobierno saben, y el ministro Nicolás Dujovne lo reconoció con toda claridad, que la economía no se va a recuperar si se percibe que Macri puede perder porque en ese caso habrá una enorme incertidumbre. Y varios ministros se lo dicen a los empresarios con los cuales se reúnen.

Para que el Gobierno puede mostrar un balance económico no tan negativo, requiere que 2019 muestre mejores indicadores que 2018 y para ello es clave que se crea que puede continuar.

La campaña no girará exclusivamente sobre la economía, habrá otros temas y se producirá una fuerte polarización entre antimacristas y antikirchneristas pero el oficialismo no podrá en términos electorales un deterior mayor de la economía.

Además de las elecciones nacionales, en Cambiemos consideran que tienen posibilidades de ganar la gobernación en algunas provincias por ejemplo Santa Cruz y La Rioja.

Salvo Santiago del Estero y Corrientes, el resto de las provincias deberán elegir gobernador. El puntapié inicial lo dio Córdoba, una decisión de Juan Schiaretti, integrante de la primera “foto” del peronismo alternativo.

Entre Ríos y Neuquén fueron las últimas que ya adelantaron las votaciones. El distrito gobernado por el peronista Gustavo Bordet tendrá las PASO el 14 de abril y las generales el 9 de junio. Por su parte, Neuquén, a cargo de Omar Gutiérrez, oficializó que realizará las elecciones para cargos locales el 10 de marzo.

El primer test será La Pampa el 17 de febrero con la primaria. Luego llegan la PASO de San Juan el 31 de marzo. Si de generales hablamos, el 12 de mayo será una batalla crucial: Córdoba. Una semana después, el 19 de mayo, votará Chubut.

Ese mismo mes, aunque aún sin fecha, eligen autoridades Misiones, La Rioja, y Tierra del Fuego. En junio será el turno de Chaco, Mendoza, San Juan, Santa Fe, Tucumán, las generales de La Pampa, Río Negro y Santa Cruz -que espera el fallo de la Corte Suprema por la Ley de Lemas-.

En la provincia que gobierna María Eugenia Vidal todo es especulación. Es que no hay una posición tomada dentro de Cambiemos. Algunos consideran que sería importante desdoblar para salir de la polarización y evitar el arrastre que puede tener CFK en la provincia que más mide. Incluso se analiza la opción, impulsada por Sergio Massa, de separar los comicios municipales.

Lo cierto es que el arrastre funciona en todos los sentidos: también Mauricio Macri necesita el voto que pueda tener la gobernadora como una de las dirigentes con mayor prestigio del país.