La actividad estatal termina a las 13 y todo pasa para mañana, con excepción en la Casa de Gobierno. Cada siesta se producen no solo hechos institucionales sino también políticos. Pasan las horas y los planetas peronistas tratan de encaminarse en pos de lograr el ansiado triunfo provincial.
El despacho de Griselda Herrera en la Secretaría General de la Gobernación empieza a tomar color de bunker, ya que se vendrán decisiones políticas trascendentes. La chileciteña tiene la misión de aplacar los ánimos y preparar el auditorio para los mensajes electorales del gobernador Sergio Casas.
Un ramo de rosas es testigo del saludo de la intendenta de Chilecito, Silvia Gaitán, a Griselda Herrera en el ala Norte de la Casa de Gobierno, el mismo despacho que estuvieron Eduardo Menem (Lule), Roberto Catalán, entre otros.
Allí se tomaron decisiones que marcaron un antes y un después en la provincia. Hasta se sentó allí el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Luis Brizuela.
Herrera le dice a cada uno que le pregunta que en los próximas dias surgiran novedades desde el despacho del gobernador. Ella lo sabe bien ya que es quien debe llevarle el decreto de convocatoria a elecciones para que lo firme.
Lo político es más tenso. Las mujeres no se quieren bajar y reclaman lugares impensados. Florencia López, Silvia Gaitán y Teresita Madera es la trilogía que se posiciona para integrar la fórmula a gobernador y vice. Todavía falta lo más difícil: el convencimiento de la tropa justicialista (no de todos).
La ansiedad está en la Casa de Todos, en la Legislatura, en cada Intendencia y en el propio gobierno provincial. Espectadores de lujo son los dirigentes de Cambiemos frente a la discusión interna del peronismo, donde muchos temen que puedan jubilarse este año.




