A media semana: El macrismo entusiasmado en arrebatarle el poder al PJ en La Rioja

Los viejos justicialistas están sumamente preocupados por lo que puede pasar en los comicios del 27 de octubre. Se trata de históricos luchadores del poder provincial frente a las embestidas nacionales, a través del radicalismo y hoy del macrismo.

La Rioja se apresta a elecciones atípicas, ya que va dividido, como ha sucedido anteriormente, pero en esta ocasión por cuestiones no políticas sino personales.

El aviso de los resultados de las elecciones PASO abrió muchos interrogantes de lo que puede pasar en la provincia. Allí el macrismo logró un piso del 30% y desde ese porcentaje se puede dar un gran susto al peronismo, que gobierna la provincia desde 1983.

Sergio Casas se cerró en su despacho y dejó todo en manos de la suerte. Ricardo Quintela es su candidato por el trabajo minucioso de Ariel Puy Soria, ya que los demás funcionarios se sienten afuera de la Casa de Gobierno.

El gobernador es candidato a diputado nacional y salvo que pase una catástrofe tiene asegurada una banca por cuatro años en Buenos Aires. Para abajo está por verse porque el piso macrista puede poner en problemas al oficialismo en ese estamento. Y además por la división propia del peronismo en toda la provincia.

Quintela se ató a la suerte de Casas y Luis Beder Herrera salió por la suya dentro del peronismo disidente. Hace un juego fino de sumar a dirigentes por debajo con el fin de regresar a la gobernación.

La traición está al orden del día, ya que muchos pasan por la Casa de Gobierno y también por la sede bederista.

Julio Martínez, el radical de Mauricio Macri, disfruta por este tiempo que es protagonista y sin hacer una loca campaña está en la consideración social en todos los sondeos.

Sumó a la peronista Teresita Luna y va hacia el domingo con boleta larga o corta, según lo disponga la Justicia Electoral federal.

Para la gobernación, el peronismo oferta a Quintela y Beder Herrrera y cada uno habla de apoyos a través de los diputados hasta los intendentes. Uno de ellos saldrá perjudicado por una cuestión lógica.

Para el estamento a diputados nacionales Casas es la oferta, pero solo con Quintela como aliado, todo lo demás no lo tienen en cuenta por ahora. Así sobra un candidato a gobernador.

A nivel de los departamentos se dan hechos similares con las peleas tradicionales de los legisladores con los jefes comunales. Unos se sacan fotos con un candidato y por la noche se reúnen a escondida con otro. Juego clásico del peronimo. Así sobra un candidato.

En la Capital, la madre de todas las batallas, es un panorama similar. El justicialismo sale con Teresita Madera, Néstor Bosetti y Alberto Paredes Urquiza para la Intendencia. Cada uno tiene su piso electoral, pero todo sale de la misma torta peronista.

Enfrentan a la radical Inés Brizuela y Doria que se mueve por los barrios como un peronista más, como lo hace Martínez.

Ni hablar que en la Capital sobran candidatos. También están las colectoras, pero sacan votos de la misma porción. No suman nada.

Casas llegó a la gobernación con el 45% de los votos y con todo el peronismo unido cuando se adelantaron las elecciones en el 2015. Hoy el escenario no es parecido, ya que todos están peleados y divididos hasta por cuestiones personales.

El macrismo con solo mejorar 5 puntos a lo hecho en las PASO podría revalidar un concepto que circula en el mundo político: al peronismo le sobran candidatos en todos los estamentos y por ello, salir perdedor el 27 de octubre.