El prelado y referente de la Pastoral Social advirtió sobre el desfinanciamiento de la asistencia social y propuso sustituir juzgados penales por fueros de familia. Alertó que niños de 9 años ya inician el consumo de drogas en los barrios y pidió una «justicia restaurativa» para rescatar a los jóvenes en riesgo.
En el marco del reinicio del debate legislativo sobre el nuevo Régimen Penal Juvenil, el obispo de La Rioja y referente de la Pastoral Social, Mons. Dante Braida, sentó una postura firme y crítica frente a la intención de bajar la edad de imputabilidad a los 13 años. Para el prelado riojano, la solución a la inseguridad no reside en el endurecimiento de las penas, sino en una reforma integral que priorice la prevención y el acompañamiento comunitario por sobre el encierro.
Críticas al sistema de encierro y falta de recursos
Braida expresó su profunda preocupación por las consecuencias de criminalizar a menores a edades cada vez más tempranas. Según el obispo, el sistema de encierro actual no garantiza la resocialización y, en muchos casos, agrava el problema. «En los lugares de encierro se generan conductas que alimentan la violencia. No queremos agregar más problemas a los que ya existen», señaló en diálogo con Radio María Argentina.
Además, el obispo vinculó este debate con la realidad económica que atraviesan los sectores más vulnerables: «Hoy se están quitando muchos recursos para la asistencia social. En esta perspectiva, es difícil creer que se vaya a hacer algo realmente superador». Para Braida, sin inversión en contención, el Estado solo llega cuando el delito ya fue cometido.
La propuesta: juzgados de familia y justicia restaurativa
Frente al modelo punitivo, el obispo de La Rioja propone un cambio de paradigma en el tratamiento de menores en conflicto con la ley. Sus puntos centrales incluyen:
- Sustitución de fueros: Que las causas no sean abordadas por juzgados penales, sino por juzgados de familia que cuenten con equipos interdisciplinarios de psicólogos, trabajadores sociales y especialistas en espiritualidad.
- Justicia Restaurativa: Promover que el adolescente tome conciencia del daño causado y realice un camino de cambio con intervención de los afectados (víctimas) y agentes de promoción humana.
- Prevención del narcotráfico: Braida denunció una realidad alarmante que observa en las comunidades: «Hay niños de 9 o 10 años que ya empiezan a consumir drogas. Es un hecho grave que requiere abordar el narcotráfico y la responsabilidad del Estado y las organizaciones intermedias».
El llamado a la sociedad: «Estar cuerpo a cuerpo»
Braida destacó que existen experiencias exitosas, como los «Hogares de Cristo», donde se logra rescatar a jóvenes antes de que caigan en el delito. En ese sentido, instó a los ciudadanos a involucrarse activamente: «Quien acompaña el camino de crecimiento de una persona es alguien que está cuerpo a cuerpo todos los días con él. Tenemos muchos talentos en nuestras comunidades que pueden ponerse al servicio de los más vulnerables».
Diálogo con el Congreso
Finalmente, el obispo confirmó que el equipo de especialistas de la Pastoral Social está analizando el proyecto que impulsa el Poder Ejecutivo para realizar una devolución formal. Si bien manifestó que en debates anteriores sus propuestas no fueron plenamente incorporadas, ratificó su voluntad de diálogo. «La misericordia evangélica se hace compromiso. Como el Buen Samaritano, no solo nos compadecemos, sino que nos acercamos para hacer algo concreto», concluyó.





