Sin fondos discrecionales de la Nación y en default, el gobierno provincial acelera una reestructuración de sus activos. Mientras la principal alimenticia estatal pasó a ser administrada por privados para frenar su déficit, la Casa de las Tejas ya sondea en el mercado la venta de su mayor polo energético.
La compleja situación financiera de La Rioja está forzando a la Casa de las Tejas a tomar decisiones drásticas en el manejo de sus activos estatales. Frente a lo que la administración local denuncia como una asfixia financiera por parte del Gobierno Nacional —marcada por el fin de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y una caída real en la coparticipación—, sumado a un default que le impide tomar crédito internacional por la falta de pago del «bono verde», la provincia ha comenzado a mover sus fichas.
En un contexto de fuerte contracción económica y sin margen para el error, el plan de contingencia del gobierno provincial tiene un orden de prioridades claro: primero, tapar los agujeros fiscales de sus empresas deficitarias; segundo, buscar liquidez inmediata mediante la venta de activos estratégicos; y tercero, garantizar la paz social y el pago de salarios hasta el final del mandato.
El caso Agroandina y el lastre de las SAPEM
El primer gran movimiento en este tablero de ajedrez financiero se dio en el polo industrial de la provincia. Históricamente, el gobierno riojano apostó por las Sociedades Anónimas con Participación Estatal Mayoritaria (SAPEM), pero la realidad marca que hoy la inmensa mayoría de estas empresas son deficitarias. Ante la falta de ofertas razonables para una venta total y con la minería proyectada recién a mediano o largo plazo, la urgencia obligó a buscar soluciones intermedias.
El caso más emblemático es el de Agroandina. La principal industria alimenticia del Estado provincial sigue siendo pública en los papeles, pero en la práctica su administración ha sido cedida a un gerenciamiento privado. El objetivo del Ejecutivo es pragmático: si bien la empresa no está generando ganancias, la meta de esta tercerización es que, al menos, alcance un punto de equilibrio y deje de costarle a las arcas públicas cientos de millones de pesos al mes. Frenar la sangría fue el paso inicial indispensable.
Parque Eólico Arauco: la búsqueda de dólares «cash»
Con el torniquete puesto en las empresas deficitarias, el gobierno necesita ahora generar ingresos frescos. Es aquí donde todas las miradas se dirigen al Parque Eólico Arauco, la joya de la corona del Estado riojano y el único activo que hoy genera un apetito real en el sector privado.
Fuentes de la gobernación confirman que ya se están realizando sondeos serios en el mercado para vender otra de las unidades de negocios de la empresa. ¿Por qué el Parque Arauco? Porque es la única carta que garantiza compradores dispuestos a poner dinero en efectivo y en el acto. Se trata de parques que ya están en plena producción y que cuentan con la ventaja de tener toda su energía vendida y asegurada para los próximos años.
El gobierno busca replicar el éxito de 2022, cuando la administración de Ricardo Quintela cerró la venta del Parque Eólico Arauco II a Pampa Energía por 170 millones de dólares. Aquella operación, considerada la más importante en la historia de la provincia, no solo significó un flujo de caja vital (destinado a nuevos parques solares y eólicos), sino que se logró sin costo político ni laboral, ya que el comprador mantuvo a todo el personal y a los proveedores locales.
Los argumentos de la Casa de las Tejas: sobrevivir a la asfixia
Detrás de este viraje hacia el gerenciamiento privado y la venta de activos no hay un cambio ideológico, sino pura necesidad de supervivencia política y económica. Sin el envío de fondos de Nación y sin crédito externo, los números no cierran.
El gobierno provincial ya está realizando simulaciones financieras para calcular cuánto dinero se requiere para un objetivo innegociable: llegar a fines de 2027 con el pago de sueldos de la administración pública al día. A esto se suma la necesidad de inyectar fondos en el circuito económico local para dar oxígeno a los sectores comercial e industrial, los verdaderos generadores de empleo genuino, que hoy se encuentran severamente golpeados.
De no mejorar el tenso enfrentamiento político con la Casa Rosada, la venta de activos pasará de ser un análisis a una orden de ejecución inminente. El pragmatismo manda y así lo resumen desde el corazón del gobierno riojano:
«Son las joyas de la abuela, están para usarse cuando más se necesiten, y este es un momento en que lo analizamos y ya estamos realizando sondeos en el mercado», sinceró una altísima fuente del Ejecutivo local.





