El presidente de la Unión de Industrias Riojanas (UNIR), Juan Carlos Serrano, trazó un durísimo diagnóstico sobre la realidad del sector fabril. Advirtió que las empresas están operando «a pérdida» en modo de supervivencia y criticó la falta de políticas proindustriales a nivel nacional: «Reconvertirse hoy es pegarse un tiro».
La crisis que atraviesa el sector manufacturero en el interior del país golpea con especial dureza al norte argentino. En las últimas horas, la Unión de Industrias Riojanas (UNIR) difundió un revelador y alarmante informe sobre el estado de situación de su Parque Industrial: en el último período se registraron más de 3.000 despidos directos, afectando principalmente al polo textil, de confección y plástico de la provincia.
En diálogo radial con la prensa local, el presidente de la entidad fabril, Juan Carlos Serrano, graficó la asfixia que viven los empresarios riojanos tras encadenar tres años consecutivos de caída en los niveles de actividad. Según el dirigente, el escenario actual combina una retracción histórica del mercado interno con una apertura comercial desregulada que somete a la industria local a una competencia completamente desleal frente a productos extranjeros, especialmente provenientes de China.
«Para la economía de La Rioja, 3.000 empleos directos destruidos es muchísimo; estamos hablando de 3.000 familias. Y lo más complejo es que no hay miras de un cambio a corto ni mediano plazo. Hay una política nacional que actúa de esta manera, golpeando a la industria en todo el país», sentenció Serrano.
La encrucijada textil: «Competimos contra el Estado chino»
Al analizar las causas que empujaron al Parque Industrial a esta ola de despidos, el titular de UNIR hizo foco en las asimetrías del comercio internacional y la falta de competitividad sistémica. «La Rioja es un polo textil fundamental. Hoy, una tela que se confecciona acá no compite contra una empresa privada de afuera, compite directamente contra todo el Estado chino, que subsidia activamente sus exportaciones y entra al país con subfacturación o arancel cero», denunció.
Serrano ejemplificó esta preocupante distorsión aduanera con el caso de la indumentaria deportiva:
- Precio de subfacturación: Camisetas declaradas en la Aduana a valores irrisorios de apenas 2 dólares.
- Precio de góndola interna: Esas mismas prendas terminan comercializándose en el mercado local por encima de los $150.000 o $250.000.
«Nosotros le estamos regalando el mercado interno a los productos importados en un contexto donde el bolsillo del trabajador ya está deprimido. No pedimos que el consumidor pague más caro por ‘hacer patria’, pedimos reglas claras y tener las mismas condiciones impositivas que los que vienen de afuera», reclamó el empresario.
Economías regionales al límite y el rechazo a la «reconversión»
La parálisis industrial no es un hecho aislado, sino que derrama hacia los sectores históricos de la provincia como la vitivinicultura y la olivicultura. Serrano reveló que los elevados costos tarifarios —principalmente de la energía eléctrica— y los bajos precios de mercado provocaron que varios productores vitivinícolas decidieran directamente ni siquiera cosechar la fruta de la vid. «No han bajado la fruta del árbol porque los costos no dan; sale más caro pagarle a la gente para levantar la uva que lo que vale el producto», describió.
Frente a las sugerencias del Gobierno nacional que invitan a los sectores afectados a «reconvertirse» si no logran ser competitivos, el titular de la entidad industrial se mostró tajante:
«Cualquier persona que te dice ‘reconvertite’ cuando tenés una empresa con 100 empleados en distintos turnos y gente con 30 años de antigüedad es porque no entiende cómo funciona un entramado productivo. Sin crédito, con tasas elevadas, sin mercado y con embargos express del fisco, reconvertirse hoy es pegarse un tiro».
El fantasma del aguinaldo en cuotas y los embargos inmediatos
Consultado sobre la salud financiera de las firmas locales de cara a las próximas obligaciones salariales y el pago del medio aguinaldo, Serrano reconoció que el panorama es sumamente heterogéneo y que el entramado fabril se encuentra consumiendo sus propias reservas de capital de trabajo para evitar el cierre definitivo.
«Hoy las empresas tomaron un modo de supervivencia que es trabajar a pérdida. Para una fábrica grande, a veces es más barato operar a pérdida que frenar por completo la planta. Pero eso te va comiendo el capital y te va endeudando», detalló. En ese sentido, anticipó que si bien el empleo industrial está formalizado bajo paritarias nacionales, muchas firmas ya debieron abonar el último aguinaldo en cuotas y se prevén severas dificultades para los próximos meses.
Por último, Serrano alertó sobre la agresividad del fisco nacional ante la caída de la recaudación generalizada: «Antes, ante una dificultad, el fisco te daba un margen de reacción de dos o tres meses. Hoy los embargos sobre fondos de rotación son casi inmediatos. Te quitan toda capacidad de maniobra financiera», concluyó, manifestando su escepticismo sobre el rumbo macroeconómico: «Este es un modelo extractivista que cree que la energía y la minería van a soportar la caída de la manufactura. Eso no va a pasar, o pasará dentro de muchos años; mientras tanto, habrá cada vez menos industria».





