Al cumplir su primer mes al frente de la fuerza, el comisario general René Molina destacó la conformación de una cúpula integrada en su totalidad por hombres del interior. Detalló los ejes de su gestión basados en la cercanía comunitaria, la profesionalización a través de las escuelas satélites y la cooperación estratégica con las policías de la región.
En el marco del 435° aniversario de la Policía de la Provincia, el flamante jefe de la institución, comisario general René Molina, realizó un balance de sus primeros 34 días de gestión al frente de la fuerza. Con 33 años de trayectoria en la estructura policial, el funcionario ratificó la continuidad del plan estratégico de seguridad, aunque anticipó que profundizará la presencia territorial y optimizará el despliegue operativo bajo un concepto de «policía de cercanía y puertas abiertas».
«Asumimos esta gran responsabilidad que nos ha delegado el gobernador. Después de 30 años de servicio, llegamos a la cúspide de la carrera con mucha seriedad y profesionalismo para dar respuesta a lo que la sociedad demanda. Venía cumpliendo la función de subjefe, lo que nos permitió —junto a la gestión anterior— posicionar a La Rioja, conforme a las estadísticas nacionales, dentro de una de las provincias más seguras del país», señaló Molina.
El jefe policial ponderó la respuesta interna de la fuerza ante los nuevos lineamientos de conducción: «Hay una excelente repercusión de nuestros compañeros de trabajo en todos los mandos, pero especialmente en nuestros subalternos, que son el eslabón más importante de la fuerza, los que están en el terreno y ejecutan las políticas públicas en cada dependencia y regional del interior».
Una cúpula del interior y el fin del desarraigo
Un hecho histórico que marca la actual conducción es que tanto el jefe —oriundo de Vichigasta, Chilecito— como el subjefe, Nelson Sotomayor —proveniente de San Blas de los Sauces—, representan al interior provincial, reflejando la propia composición demográfica de la fuerza.
«Gran parte de nuestros efectivos somos oriundos del interior de la provincia; estimamos que entre el 70 y el 80% provenimos de allí. Hoy nos toca a dos personas del interior estar al frente de la seguridad, lo que representa un orgullo personal pero también un compromiso doble de devolución a la sociedad riojana».
En este sentido, Molina destacó el impacto de las políticas de descentralización formativa impulsadas por el Ejecutivo riojano. «Este Gobierno nos ha escuchado y, tras habilitar las sedes de Chilecito y Chepes, el año pasado incorporamos la escuela satélite de Aimogasta. Esto no es solo abrir dependencias, es acercar oportunidades para quienes no pueden viajar a la capital para desarrollarse. Tiene dos beneficios fundamentales: primero, evita el desarraigo de la familia que siempre defiende el gobernador, y segundo, nos da un policía que ya conoce la región, conoce a su gente y se capacita en su propio territorio», fundamentó.
Blindaje regional y compromiso ciudadano
Molina también remarcó el fuerte respaldo institucional recibido por parte de las cúpulas policiales del norte y sur del país durante las celebraciones oficiales, un factor que considera clave para el éxito de las investigaciones complejas. «Tuvimos el acompañamiento de los jefes de policía de Tucumán, Salta, Neuquén, Catamarca y representantes de San Luis y Santiago del Estero. Esto no es una casualidad, es una causalidad que se construye. Cuando investigamos un hecho que transpone los límites provinciales, sabemos que levantamos el teléfono y del otro lado hay una respuesta inmediata de cooperación. Eso es tranquilidad para la comunidad», subrayó.
Finalmente, el comisario general convocó a la sociedad a involucrarse de manera activa en la prevención y el ordenamiento vial, insistiendo en que el cuidado del espacio público requiere una responsabilidad compartida.
«Pedimos a la comunidad que confíe en la policía como una institución que es parte de la sociedad, pero también los comprometo en la conciencia sobre la seguridad vial, la observancia de la norma y la prudencia. La seguridad no la hace sola la policía; somos los obligados a velar por ella, pero se construye día a día en la convivencia. Ser policía no es un trabajo común para cualquiera; es para gente dispuesta a brindarlo todo, con vocación de servicio, entregando su esfuerzo diario y, como dice el juramento, hasta ofrendar la propia vida», concluyó.





