La interna del PJ llega al corazón del bunker de Alberto y Cristina: Primero Chaco y ahora La Rioja

El peronismo riojano volvió a dar la nota por las peleas internas que trascienden la frontera provincial.

Como pasó con la enmienda constitucional, que llegó hasta la Corte Suprema de Justicia, hoy es la disputa por el sello kirchnerista entre el gobernador Sergio Casas y el diputado nacional Luis Beder Herrera.

El candidato presidencial Alberto Fernández avaló la decisión de Casas de digitar la fórmula a gobernador y vice entre Ricardo Quintela y Florencia López.

Fernández conoce a Quintela desde la destitución del ex gobernador Ángel Maza.

La fórmula riojana salió por una imposición casista y se dejó de lado la encuesta que recién saldrá el fin de semana, según dice hasta el entorno del gobernador tucumano Juan Manzur, testigo directo.

La candidata a vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner tiene un mal recuerdo con el apellido Quintela, a raíz del voto de la ex senadora Teresita Quintela por las retenciones al campo; al tiempo que mantiene una relación de amistad con Beder Herrera, a quien ha recibido en varias oportunidades en su peor época de ataques judiciales y mediáticos.

Frente a ello, el bunker kirchnerista en Buenos Aires pone el caso de La Rioja como lo que aconteció en Chaco, donde allí se había producido un encontronazo entre el gobernador Domingo Peppo y el intendente de Resistencia Jorge Capitanich.

La opinión de Cristina fue un detonante para producir que se bajara Peppo y se privilegiara el apoyo territorial a Capitanich, ex jefe de Gabinete de la ex presidenta.

Fernández hace cosas que le corresponden como candidato a presidente, pero depende de la figura de Cristina para mantenerse vivo, según los últimos sondeos de opinión.

El último estudio de Clivajes, una de las consultoras que más se acercó al resultado de las PASO (pronosticó 44,38% para Fernández y 32,24% para Macri), sostiene que el 9,45% de los consultados podría modificar su voto entre las primarias y las generales.

Pero, contra las especulaciones auspiciosas de Peña, esa mutación de votos se partiría casi en partes iguales entre Fernández y Macri: cuatro puntos para el Frente de Todos y 4,6% para el Presidente. De esta manera, proyectados esos votos, el candidato peronista alcanzaría el 51% contra un 37% del actual jefe de Estado.

Otra encuesta que derriba la teoría de Peña para revertir la derrota del oficialismo pertenece a Proyección M&C, una consultora que también tuvo una performance aceptable en las PASO.

Registró 42,5% de intención de voto para el Frente de Todos y 35,3% para Juntos por el Cambio, una diferencia lejana al resultado final pero mucho más en línea que la gran mayoría de las consultoras.